La libertad de expresión en nuestro caso la garantizan la Constitución y las leyes y sobre todas las cosas las condiciones materiales creadas para garantizar ese ejercicio y que están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo de los intereses de la sociedad.

Lázaro Barredo, director del diario Granma

Cuba concede la mayor importancia no sólo a la protección sino a la promoción del derecho a la libertad de opinión y de expresión, que tienen rango constitucional y han sido desarrollados en su ordenamiento jurídico.

Granma

La Revolución cubana desde sus primeros días, incorporó como una de las prioridades en el desarrollo de sus políticas y programas, la superación de los obstáculos estructurales e institucionales al pleno disfrute de este derecho en el país. Una de las primeras acciones revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo. Por otra parte, se propició y estimuló el desarrollo de numerosas organizaciones populares y sociales, que han demostrado su eficacia en el libre flujo e intercambio de ideas.

Las transformaciones revolucionarias permitieron al pueblo cubano tomar en sus manos el control de los medios de información y comunicaciones, al llevarse a cabo la nacionalización de los mismos. Todos los cubanos tienen garantizado un acceso amplio a la información más diversa. A pesar de las limitaciones de recursos y oportunidades de acceso que impone el bloqueo de Estados Unidos, son numerosos los medios de difusión masiva y de prensa al servicio del pueblo cubano, los que tienen una clara función pública en la Isla.

Están prohibidos por ley los monopolios privados, nacionales o transnacionales, de la información y las comunicaciones. No se permite el uso de estos medios para la propaganda comercial o la incitación al odio racial, la pornografía, la incitación a la violencia y otros tantos males que aquejan a estos medios en el mundo Occidental.

Los cubanos tienen la posibilidad tanto de recibir, como de ser sujetos en la elaboración de la programación y el contenido que se transmite por los medios de difusión masiva y la prensa, lo que garantiza la más amplia pluralidad. Estos medios son utilizados para propiciar el debate y la crítica ciudadana, para diseminar información y para educar a los niños y jóvenes en un espíritu de justicia social, libertad, igualdad y solidaridad humana.

Sin embargo, no puede obviarse una realidad que afecta a Cuba, país sometido a una política de hostilidad y guerra no declarada por una potencia extranjera. Bajo estas condiciones, la desinformación y la manipulación de noticias se convierten en herramientas de agresión. El escrutinio de la legitimidad de la fuente y la veracidad de la información se transforma en una necesidad de seguridad nacional. La sanción a los responsables de acciones de propaganda enemiga deviene perentorio recurso de legítima defensa.

En los modelos de sociedades neoliberales que se pretende imponer a todos los pueblos del mundo, el acceso a los medios de información y comunicaciones, y la divulgación de opiniones, quedan supeditados a los recursos económicos del particular o grupo de particulares interesados en ejercer ese derecho.

El modelo cubano de desarrollo tiene como premisa esencial el acceso universal a los servicios sociales básicos y de satisfacción de las necesidades elementales de los seres humanos, entre ellos los servicios de información y comunicaciones. En Cuba las tecnologías de la información y las comunicaciones constituyen bienes al servicio de todo el pueblo. El entrenamiento y la capacitación en su uso son gratuitos. Su explotación y el acceso a sus servicios, se rigen por claras políticas y se benefician de programas dirigidos a potenciar su uso por todos los cubanos y cubanas.

Las prioridades en cuanto a la conexión a esos servicios, incluido Internet, están determinadas por la máxima de que los escasos recursos disponibles deben beneficiar al mayor número posible de individuos. Es por ello que se facilita y prioriza el acceso a través de puntos de interés social y comunitario, tales como escuelas, universidades, centros hospitalarios y de salud, bibliotecas, centros de investigación, unidades de la administración local, provincial y nacional, centros culturales y de arte. En el orden individual, se privilegia en la distribución de las capacidades de conexión a médicos, intelectuales, investigadores y académicos, entre otros.

Se extiende el empleo masivo de equipos de computación para impartir conocimientos a adultos, adolescentes y niños desde la enseñanza pre-escolar. La totalidad de las escuelas del país, 93 de las cuales tienen un solo niño, han iniciado el presente curso escolar con 46 290 computadoras al servicio de todos sus estudiantes, lo que beneficia al 100% de la matrícula de las escuelas primarias, secundarias y el preescolar. Los Joven Club de Computación y Electrónica han capacitado en la explotación de estas tecnologías a más de medio millón de cubanos.

El país cuenta hoy con un estimado de 270 000 computadoras, el 65 por ciento de ellas conectadas en red; existen 1 100 dominios punto cu, más de 750 sitios en Internet y más de 480 000 cuentas de correo electrónico.

Cientos de miles de personas acceden en Cuba a Internet, y cada día serán más las que lo hagan, según las condiciones económicas del país lo permitan. Solo a través de INFOMED, el servicio de Internet de la Salud Pública, acceden personalmente cerca de 30 000 profesionales, médicos y paramédicos. En la Educación Superior prácticamente todos los profesores y la gran mayoría de los estudiantes se comunican con Internet, con restricciones vinculadas solo al tiempo de máquina disponible y a las velocidades que permiten nuestras redes.

En las condiciones de un país en desarrollo bloqueado, y ante la imposibilidad de destinar mayores recursos al desarrollo de la televisión, la radiodifusión sigue desempeñando un papel vital en la participación ciudadana en la Isla. Existen 76 emisoras radiales que transmiten básicamente en onda media y frecuencia modulada. De ellas 8 son de cobertura nacional, 16 provinciales y 51 municipales y comunitarias, a las que se añade 1 con transmisiones internacionales en onda corta.

Son 3 los canales nacionales de televisión, a los que se añadirá otro en los próximos meses. Existen 15 centros de televisión provinciales, entre ellos uno en el Municipio Especial de la Isla de la Juventud y un telecentro para la población que vive en las montañas y serranías.

La programación televisiva incluye documentales, telenovelas, seriados, filmes y materiales educativos, científicos e informativos de factura extranjera. Aproximadamente el 20% de la programación que se televisa no es producida en Cuba.

Tuvo especial impacto en el incremento de las vías para el libre flujo de información y opiniones la puesta en funcionamiento de un canal televisivo dedicado esencialmente a la educación, que logra una cobertura de más del 85% de la población y que transmite más de 15 horas diarias como promedio. El cuarto canal cumplirá propósitos similares.

Cuba emite hacia el mundo las señales de Cubavisión Internacional.

En cuanto a los diarios y las publicaciones seriadas, existe un total de 577 publicaciones en el país. Destacan entre ellas 26 periódicos, de los cuales 3 son de alcance nacional (entre ellos el periódico de los sindicatos: “Trabajadores”), 14 provinciales y 8 territoriales, así como uno internacional.

Entre el resto de las publicaciones seriadas, principalmente revistas, 335 son de carácter público, entre las cuales 37 dedicadas a las artes y la literatura, 21 al cine, 76 a la medicina y a la salud pública, 30 a la agroindustria azucarera, 23 a las tecnologías y las construcciones, 15 a las ciencias sociales, 17 a la economía y a las finanzas, 15 a la educación y a la pedagogía, 17 a las ciencias biológicas y a la biotecnología, 22 a la normalización y la propiedad intelectual, 12 a la industria y al transporte, etc.

Otras publicaciones seriadas incluyen 32 pertenecientes a instituciones religiosas, 11 a entidades privadas, 9 a organizaciones sociales y de masas y 63 a otras organizaciones no gubernamentales, así como 17 a las organizaciones políticas.

Destacan 78 publicaciones seriadas que además de aparecer en formato plano lo hacen en versión digital, mientras 127 lo hacen sólo en formato digital.

Con tanta variedad de editores, productores, periodistas y reporteros, con tantas posibilidades y garantías para la participación directa de los ciudadanos en la programación y transmisiones de los medios públicos de difusión, con un número tan significativo para un pequeño país de emisoras radiales, sitios de Internet, revistas y periódicos, ¿quién podría sostener seria y objetivamente el criterio de que en Cuba no existe pluralidad en los medios de difusión y prensa?. Y por cierto, si no existen más, es básicamente por las limitaciones de papel y en la capacidad de emisiones radiales y televisivas a consecuencia del subdesarrollo y el bloqueo estadounidense.

fuente: http://www.cubasocialista.com/democracia1.htm

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